1ª Entrega Cuarto Camino

Introducción

A principios del siglo XX, un señor llamado George Ivanovitch Gurdjieff trajo a occidente un método que denominó el “Cuarto Camino”. A pesar que mucha gente ha considerado estas enseñanzas un ‘descubrimiento’ del siglo XX, este método ancestral tiene sus orígenes muy arraigados en el mundo antiguo.

El Cuarto Camino fue, podría decirse, la primera religión conocida por el Ser Humano, y sin embargo en esa época no se consideró como una religión, ya que la palabra ‘religión’ forma de alguna manera una línea de demarcación entre una época de comunicación con las fuerzas superiores en la que el ser humano estaba mucho más en contacto directo con la madre naturaleza, y esta en la que vivimos ahora. Hablamos de 5000 o 6000 años a. C. También hay quienes consideran al Cuarto Camino derivado del Islam debido a la conexión existente entre este y el Sufismo, pero la realidad es que el mismo Sufismo es bastante anterior al surgimiento del Islam como religión establecida.

Por aquel entonces no había escuelas en sí, las habilidades y conocimientos eran pasados oralmente de generación a generación. Por supuesto alguien que fuera un candidato para el Trabajo tenía que ser sometido a un cierto grado de disciplina. Pero lo importante era que puesto que las disciplinas mentales y emocionales ya formaban una parte muy importante de la vida cotidiana tribal, cualquier disciplina fuera de lo normal solía tener que ver sólo con temas físicos siguiendo por ejemplo las pautas del típico faquir de la India.

«El Cuarto Camino fue, podría decirse, la primera religión conocida por el Ser Humano…»

Por esto ha sido necesario el gran cambio en la presentación de estas enseñanzas en este siglo, ya que en este mundo moderno hay una carencia enorme de tales disciplinas, tanto mentales como emocionales. Esto requiere que sean re-introducidas artificialmente a cualquiera que aspire a ser un candidato para el Trabajo real. Debido a esto se crearon «escuelas». El Cuarto Camino es un método de transformación personal interior que además considera que ‘El Trabajo’ -la forma en que se denomina a la realización de este método- es la única tarea que merece la pena de tomarse en serio dentro de esta existencia.

Durante muchas épocas ‘El Trabajo’ ha demostrado que no es algo ni estable, ni repetitivo; ha cambiado constantemente y se ha mostrado en varias formas, aunque su naturaleza, los principios fundamentales, nunca han cambiado. Tristemente siempre existirán aquellos que caen en la trampa de lo convencional y consagran toda su vida de trabajo a las formas muertas del pasado. Es fantástico mantener las tradiciones, pero debido al impresionante cambio de nuestra sociedad, del entorno y cultura en el que vivimos en las últimas décadas, se hace imprescindible la flexibilidad en la postura.

«Antes de Gurdjieff ya existían escuelas y maestros competentes. El verdadero reto ha sido siempre identificarlos».

Gurdjieff fue un maestro bastante conocido en occidente en el siglo XX. Lo que tenemos que tener en cuenta es que antes de Gurdjieff ya existían maestros competentes, y que después de su muerte siguen existiendo tanto escuelas como maestros… el verdadero reto siempre ha sido identificarlos. Antes que nada creo necesario aclarar qué significa o que se pretende hacer entender con el nombre del Cuarto Camino. Desde el punto de vista de Gurdjieff hay cuatro caminos en el trabajo sobre uno mismo. Estos son:

  1. El camino del Fakir, donde se pone el énfasis en el Centro Motor.
  2. El camino del Monje, donde se enfatiza el trabajo en el Centro Emocional.
  3. El camino del Yogui, aquí se enfatiza el trabajo sobre el Centro Intelectual, y
  4. El cuarto Camino. El énfasis es puesto en armonizar los tres anteriores.

Según Gurdjieff, el Cuarto Camino es el más difícil de todos los caminos porque es preciso practicarlo en medio de la vida. Mucha gente espera que las condiciones que existieron en una época dada existan aún o que existirán siempre, pero la vida es un constante cambio y hay que prepararse para esta inminente inpermanencia. El Cuarto Camino debe relacionarse siempre con las circunstancias variables de vida y nunca llegar a ser fijo y habitual.

Puede pasar que de repente surja la necesidad de alterar todo el plan externo de las cosas; en ese preciso momento el seguidor del Cuarto Camino debería ser capaz de adaptarse a las diferentes condiciones que surjan, y aun así, mantener todos los principios e ideas del trabajo personal. No sabemos qué sucederá el día de mañana y por eso es importante comprender que el trabajo debe proseguir en el futuro, que deberá adaptarse a la nuevas condiciones sean estas las que sean, y al mismo tiempo mantener el sentido y el sentimiento del Trabajo.

«El Cuarto Camino debe relacionarse siempre con las circunstancias variables de vida y nunca llegar a ser fijo y habitual».

Quien pretende seguir las instrucciones del Cuarto Camino no es un faquir que extiende los brazos o contorsiona su cuerpo un año tras otro. Tampoco un monje que vive en un monasterio, ni un yogui que va a una remota escuela o se pasa la vida meditando en cuevas de los Himalayas. El Cuarto Camino ha de practicarse justo en medio de la vida; tenemos que trabajar en medio de la vida y rodeados por todas las desdichas de la vida. El Cuarto Camino está en la vida cotidiana, y la gente debe tener suficiente fortaleza para mantenerlo en su voluntad y en su comprensión, porque no tiene ni templos, ni iglesias, ni rituales, sino sólo reglas.

Por lo tanto es fundamental comprender que si las condiciones exteriores del Cuarto Camino cambian, y es más, si hasta cambian una y otra vez, se debe tratar de conservar siempre el equilibrio, aceptar las nuevas condiciones como un trabajo, y además comprender que por más que nos guste personalmente mucho un hombre o una mujer, no se puede hacer nada por ella si el cambio de las circunstancias exteriores los hace negativos para el trabajo. Precisamente por esto, con el tiempo la vida llega a ser nuestra maestra, es decir, tenemos que practicar la no identificación en medio de los sucesos de la vida, tenemos que practicar el recuerdo de sí en medio de los asuntos cotidianos, y al mismo tiempo, ser capaces de contemplarnos y separarnos de nuestras emociones negativas en medio de todas las heridas y escozores de la vida diaria.

«El Cuarto Camino ha de practicarse justo en medio de la vida porque no tiene ni templos, ni iglesias, ni rituales, sino sólo reglas».

Por esa razón decimos normalmente que una persona que sigue el Cuarto Camino debe llegar a ser un Ser Humano Nº 4, es decir, un ser humano que ha desarrollado y armonizado sus centros. Según estas enseñanzas hay 7 tipos de humanos:

  • El humano N°1, es un ser en el cual los centros motor e instintivo predominan sobre el intelectual y el emocional, es decir, el humano físico. Este puede imponerse una severa disciplina para dominar por medio de la Voluntad el Centro Instintivo y el Centro Motor. A esto el Trabajo lo denomina «El Camino del Faquir«.
  • El humano N°2, es un ser en el cual el centro emocional predomina sobre el intelectual, el motor y el instintivo. Es el humano emocional. Este puede someterse a una severa disciplina para lograr mediante la Voluntad el dominio de sus emociones. Esta es llamada el «Camino del Monje».
  • El humano N°3, es un ser en el cual el centro intelectual predomina sobre el emocional, el motor y el instintivo. Es lo que denominamos comúnmente el humano intelectual. Este puede sufrir un severo adiestramiento para controlar el Centro Intelectual. Esto es denominado en el Trabajo el «Camino del Yogui».