1ª Entrega de Budismo

  • Budismo

«Introducción»

Audio introducción

A diferencia de lo que mucha gente piensa el Budismo no es exactamente una religión. Los verdaderos practicantes saben eso; ven al budismo como un método para explorar la propia experiencia personal mediante técnicas que permiten examinar sus actos y reacciones sin juzgarlas, se diría casi, como un tipo de ciencia de la mente, precisa, metódica, sistemática, quirúrgica.

El budismo aparte de ser preciso y metódico es tremendamente práctico, ya que sus enseñanzas se enfocan básicamente en motivarte a que hagas cosas que fomenten tu serenidad, tu felicidad, tu confianza, tu bienestar… y de evitar cosas que causen ansiedad, desesperanza, miedo, expectativas, etc. Es metódico porque su proceso es gradual, sistemático, meticuloso, y a veces puede resultar hasta incluso quirúrgico. Algunas de sus prácticas avanzadas cuando se trata de erradicar según que actitudes, apegos, patrones habituales, emociones etc. pueden ser tremendamente expeditivas.

Al mismo tiempo, sus enseñanzas nos recuerdan continuamente que todos nosotros sin excepción alguna poseemos la esencia de Buda, la semilla y el potencial de la iluminación, y además nos muestra con detenimiento como regar esa semilla para que germine adecuadamente; cierto es… que esto no siempre sucede con la rapidez que nos gustaría. En Budismo no se habla de ‘pecado original’, muy por el contrario, se dice que absolutamente todos los seres poseemos inherentemente la naturaleza búdica, y que debido a nuestros oscurecimientos adventicios somos incapaces de reconocerla.

En otras palabras, al budismo no le interesa tanto el que ‘mejoremos’ –algo que sin duda sucederá con la práctica– sino el que reconozcamos que aquí y ahora ya somos tan perfectos y tan buenos como el mismísimo Buda. El punto clave de las enseñanzas budistas es reconocer el potencial inmanente de nuestra mente. Nos dice que si trabajamos y entrenamos esa mente, si imponemos una cierta disciplina interna en nosotros, podremos experimentar una transformación de nuestra actitud, de toda nuestra perspectiva y de nuestro enfoque general de la vida que sin duda será altamente beneficiosa.

«En Budismo no se habla de ‘pecado original’, muy por el contrario, se dice que absolutamente todos los seres poseemos inherentemente la naturaleza búdica».

En los últimos 2500 años y a lo largo y ancho de todo este hermoso planeta tierra, este sistema de enseñanzas ha estado ayudando a crear mejores personas, mejores seres humanos. Este método de explorar y trabajar directamente con nuestra mente al que llamamos budismo tiene sus orígenes en las enseñanzas de un joven noble de la India llamado Gautama Siddharta. Después de atestiguar personalmente la gran miseria en que vivía la gente que no había nacido en el medio privilegiado del cual él disfrutaba, este joven príncipe renunció a la seguridad y comodidades del palacio de su padre, el rey, para buscar la solución al problema del sufrimiento humano.

El sufrimiento como todos sabemos puede tomar diferentes formas, desde la constante idea en la mayoría de nosotros de que seremos más felices si sólo algunos aspectos de nuestra vida cambiasen, o sea, tener un mejor trabajo, una mejor posición social, una casa mejor, etc., hasta el dolor de la enfermedad física o emocional, o el miedo a la muerte. Siddharta había tenido la mejor de las educaciones posibles para aquella época. Había intentado y logrado muchas cosas en su vida, pero aún así no se sentía completo. Un hombre santo había vaticinado antes de que Gautama naciese que sería un gran emperador o de lo contrario un gran sabio.

«Este sistema de enseñanzas ha estado ayudando a crear mejores personas en los últimos 2500 años».

Su padre al escuchar esto se entusiasmó de manera muy especial y comenzó a imaginar y a planear un futuro de grandes conquistas para su hijo. Él no quería de ninguna manera que Gautama fuese un gran sabio… él quería que fuese el más grande y poderoso de los conquistadores y reyes, su heredero en el trono. Le imaginaba extendiendo su pequeño reino hasta convertirlo en un verdadero imperio. Con esta idea en mente y planeando su victorioso futuro como próximo emperador, creyó que lo mejor sería no exponerlo a ningún desdicha o miseria. Pensó que si lo exponía a algún sufrimiento, Gautama podría inclinarse por el camino espiritual y la sabiduría en lugar del reinado.

Así que le proporcionó todo tipo de cuidados, las mejores ropas, las mejores comidas, la mejor educación, los mejores placeres, todo el confort imaginable, y además le rodeo exclusivamente de gente joven, sana, alegre, bella…

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