1ª Entrega Dimensión más allá de lo Físico

Introducción

Durante miles de años el Ser Humano se ha ejercitado en multiplicar y amplificar sus sensaciones y percepciones casi exclusivamente a través del uso de sus cinco sentidos, y a este proceso centrado en la utilización de esos sentidos le ha llamado cultura y civilización.

Estos dos conceptos -cultura y civilización- se quedarían pobres si conociésemos el potencial real del que dispone el ser humano. Aunque se alcanzase el punto más álgido a través de esos cinco sentidos –digamos, ‘el sumun de su potencialidad’– aún así nunca se lograría rebasar las limitaciones de estos mismos, con lo cual esa cultura y civilización se vería exclusivamente limitada al plano físico. Los cinco sentidos pertenecen al plano físico y como consecuencia jamás podrán explorar más allá de él.

Pero hay otros planos casi inimaginables para el intelecto humano. Todas las culturas espirituales y las enseñanzas esotéricas de todos los tiempos hablan de ellos. La ‘Inteligencia Cósmica’, Dios, Shunyata, Buda, Jehova, ‘El Todo’, Krishna, Al-lāh o como te apetezca más llamarlo, ha proporcionado y previsto medios para conectar con ellos, pero lamentablemente hasta ahora la humanidad se ha limitado casi exclusivamente a experimentar la existencia a través de los cinco sentidos, y en muchos casos ni siquiera puede o desea reconocer que hay otros campos que explorar.

«A este juego centrado en la utilización de los cinco sentidos, el ser humano le ha llamado cultura y civilización».

Es hora de que comprendamos que el impulso de acumular y ampliar exclusivamente nuestras sensaciones físicas solo nos reportará en última instancia decepciones en lugar de incrementar la sensación de plenitud, debido a que estas sensaciones provenientes de los cinco sentidos siempre serán limitadas. Cada órgano de los sentidos cumple con una función determinada y no produce otras sensaciones que las que corresponden a su propia naturaleza. Aún en el caso de tener la posibilidad de disfrutar de esos cinco sentidos -que no cabe duda son maravillosos- muchos de nosotros seguimos teniendo la sensación de que nos falta algo.

¿Por qué nos sucede esto?

Pues porque para alcanzar la plenitud, para descubrir sensaciones de una intensidad y riqueza verdaderamente excepcionales, para experimentar el verdadero Ser, se necesita ir más allá de estos cinco sentidos, hay que desarrollar otras cualidades que ya poseemos en nuestro interior. Respecto a esto los orientales son capaces de tener experiencias absolutamente inimaginables para la mayoría de los occidentales. Ciertos yoguis en el Tíbet o en la India –por poner un ejemplo– son capaces de vivir en un hoyo cavado dentro de la tierra, o en cuevas en medio de la montaña.

En esta obscuridad y silencio absoluto no hay alimento alguno para los cinco sentidos, los cuales el yogui consigue adormecer a través del poder de su meditación. Cuando el yogui consigue adormecerlos, estos dejan de funcionar y dejan a su vez de absorber la energía psíquica destinada a los centros sutiles. Cuando el yogui o el practicante avanzado accede a estos centros sutiles empieza a ver, oír, oler, tocar los elementos fluidos de las regiones superiores. Sólo les queda entonces el pensamiento, pero también lo dominan a través de la práctica para vivir en comunión total con la Divinidad, con el Todo.

«Cuando los sentidos dejan de funcionar, también dejan de absorber la energía psíquica destinada a los centros sutiles».

Esa Conciencia Divina, Cosmos, Dios, Shunyata, ‘El Todo’, o como quieras llamarlo, ha depositado en los seres humanos infinitas posibilidades, pero una vida demasiado orientada hacia el exterior impide su desarrollo. Ahora bien…

¿Qué hacemos cuando meditamos?

Centramos nuestra atención hacia el interior en lugar de enfocarnos en lo externo. Nos enfocamos en el microcosmos en lugar de extraviarnos investigando el Universo y sus manifestaciones…

En occidente hemos conseguido llevar casi hasta la perfección la vida de los cinco sentidos y hemos imaginado que de este modo alcanzaríamos un gran conocimiento, y sobre todo, que lograríamos ser felices. Porque hay algo que es indiscutible… podemos disentir en cultura, religión, política, filosofía y mil cosas más, pero no os quepa la menor duda que el deseo de ser felices es algo que albergamos y perseguimos todos los seres, absolutamente todos. Conocemos muchas cosas es cierto, pero al tratar de experimentar tantísimas sensaciones, los cinco sentidos devoran toda la energía psíquica y ya no queda nada para el plano espiritual. Hay quien podría decir que disfrutamos de la vida, sí… de algún modo es cierto.

Cierto es también que es una forma de vida limitada que a su vez mantiene oculta a la totalidad de la vida la cual va mucho más allá de lo que estos cinco hermosos sentidos pueden alcanzar. Hay también quien piensa que a través del uso de las drogas se puede alcanzar algún tipo de realización. Al utilizar drogas se obtienen ciertas sensaciones y a veces ciertas experiencias que pueden hacerte alcanzar estados de conciencia alterados. Hay que tener mucho cuidado con esto… sé de lo que estoy hablando. En el mejor de los casos estas experiencias deberían ser guiadas por alguien muy preparado y con sustancias ‘muy auténticas’ para disminuir el riesgo.

«El deseo de ser felices es algo que albergamos y perseguimos todos los seres, absolutamente todos».

Dentro de mi experiencia personal diría que los verdaderos discípulos no cuentan con nada que venga del exterior. Saben que dentro de ellos mismos ya están depositados los tesoros, las riquezas, los productos de todos los laboratorios y de todas las farmacias del universo, y que sólo hace falta despertarlos y utilizarlos. El mejor y más seguro de los caminos para buscar estas sensaciones de plenitud, de libertad, de ligereza, de felicidad, de expansión, siempre ha sido y sigue siendo a través de prácticas y recursos espirituales.

Si se quiere penetrar en los planos superiores hace falta desarrollar el potencial interior porque los cinco sentidos no alcanzan para estas dimensiones, no son capaces de percibir la materia más sutil. Todos los que aún no han desarrollado estos sentidos no pueden darse cuenta de que existe otra materia, otra región. No sospechan que circulan por el universo otras vibraciones que pueden ofrecemos sensaciones mucho más amplias e intensas…