1ª Entrega Póker de Ases del Bienestar

Introducción

Sin excepción alguna, los seres buscamos el bienestar, la felicidad, la armonía interior, la satisfacción de poder estar vivos. En muchos casos a pesar de tener los elementos necesarios para ello, llámesele buena salud física, supervivencia relativamente controlada etc. no somos capaces de encontrar ese estado de satisfacción, de armonía interna. Eso muchas veces lleva a la búsqueda desenfrenada de nuevas experiencias, nuevos desafíos.

¿Que es lo que crea ese estado de añoranza, de desconformidad, de ausencia de disfrutar de aquello que en muchos casos ha sido tan duro de conseguir, arduo de conquistar?

¿Que es?

¿Porque sucede esto?

De esto trata esta sesión… y para inaugurarla me ha parecido buena idea comenzar con un trozo del libro ‘Tantra’ del gran maestro Bhagwan Shree Rajneesh, conocido mundialmente por el nombre de Osho:

«En el tantra la espontaneidad es de la más relevante importancia; ser natural, dejar que suceda lo natural… no obstruirlo, no entorpecerlo, no distraerlo, no llevar la naturalidad, la espontaneidad por otra dirección a la que no iría por si misma. Rendirse a ella, fluir con ella -no querer empujar el río, sino dejarse llevar hacia donde te guíe- esta confianza es Tantra. La espontaneidad es el mantra del Tantra, es su gran base. Espontaneidad significa que no interfieres, que estás dejando que sea. Sea lo que sea que suceda tú observas, eres testigo de ello. Sabes que está pasando, pero no te sumerges en ello y no intentas cambiar su curso.

Espontaneidad significa que no tienes dirección alguna. Espontaneidad significa que no tienes una meta que alcanzar. Si tienes un objetivo a alcanzar no puedes ser espontáneo.

¿Cómo podrías ser espontáneo si de repente tu naturaleza va para un lado y tus objetivos van en la dirección contraria? ¿Cómo podrías ser espontáneo?

Te jalarás tu mismo hacia la meta, hacia el objetivo. Eso es lo que millones de personas están haciendo, jalándose ellos mismos hacia un objetivo imaginario, hacia su propia proyección. Y debido a que se están jalando ellos mismos hacia un objetivo imaginario están perdiendo su destino natural el cual es la única meta. Este es el motivo por el cual hay tanta frustración, tanta miseria, tanto infierno, porque cualquier cosa que hagas nunca satisfará tu naturaleza. Y ese es el porque la gente está tan marchita, tan apagada, sin brillo. Viven, pero aún así no viven. Se mueven como prisioneros encadenados.

Sus movimientos no son los de la libertad, los de la danza; y no pueden ser porque están peleando, están en continua pelea con ellos mismos. Hay un conflicto a cada momento: quieres comer esto, pero tu doctor o tu religión no lo prescribe; quieres irte con ese hombre o esa mujer, pero eso no sería respetable. Te gustaría vivir de ‘tal forma’, pero está mal visto, la sociedad lo castiga. Quieres fluir de una forma porque sientes que de ese modo florecerás, pero todo el mundo está en contra.

¿Así que escuchas a tu ser o escuchas el consejo de los demás?

Si escuchas el consejo de los demás tu vida será una vida vacía solo llena de frustración. Terminarás sin siquiera estar vivo, terminarás muriendo sin haber conocido que es la vida. Pero la sociedad ha creado tal condicionamiento en ti, que no solo está depositado fuera, está también asentado dentro tuyo. De esto es de lo que se trata la ‘conciencia del deber’. De pronto quieres hacer algo, pero tu conciencia te dice, “¡No lo hagas!”. Esa conciencia es la voz de tus padres, de los curas y políticos que hablan a través de ella. Es el gran truco. Han creado una ‘conciencia’ en ti desde la infancia muy temprana. Cuando todavía no eras consciente en absoluto de lo que te estaban haciendo pusieron una conciencia en ti.

Así que cuando vas en contra de tu conciencia te sientes culpable. Culpa significa que has hecho algo que lo demás no quieren que hagas. De este modo cuando eres natural te sientes culpable, y siempre que no te sientes culpable estás siendo anti-natural. Este es el problema, es la dicotomía, es el dilema. Hay demasiada gente por detrás… tus padres, los padres de tus padres, los curas, los políticos, los líderes, los santos, diciendo, susurrando, aconsejando “¡No hagas esto, no hagas aquello! ¡Hazlo así, hazlo asá!” Te vuelven loco y encima te han enseñado a seguirlos. Si no los sigues esto también crea miedo en ti de que algo va mal

¿Cómo puedes hacer lo correcto con tanta gente aconsejando?

Y siempre están aconsejando para su propio beneficio. Como puedes estar tú solo en lo cierto cuando todo el mundo está diciendo “¡Haz esto!” ¡Por supuesto son mayoría y deben estar en lo cierto! Pero recuerda… no es cuestión de estar en lo cierto o equivocado, la cuestión básicamente es en ser espontáneo o no. ¡La espontaneidad es lo correcto! De otro modo te vuelves un imitador y un imitador nunca es una persona satisfecha. Querías estudiar Bellas Artes y ser pintor, pero tus padres dijeron,

  • «¡Ni hablar! La pintura no te dará suficiente dinero y no te traerá ninguna consideración de la sociedad. Serás un vagabundo, un mendigo. No te molestes en la pintura. ¡Hazte juez!»

Así que te hiciste magistrado. Ahora no sientes ninguna felicidad. Ser magistrado es una cosa plástica y en lo profundo de tu ser sigues queriendo pintar. Cuando estás sentado en la corte muy en lo profundo de tu ser estás pintando. Quizás estás escuchando al criminal y estás pensando en su cara, en el bonito retrato que podrías hacer. Estás mirando a sus ojos y a su color azul, y piensas en colores y… ¡Eres un magistrado! Así estás en un constante desasosiego, la tensión te persigue. Y al momento comienzas a pensar que eres un magistrado, que eres un hombre respetable y esto y lo otro. Eres solo una imitación, eres artificial.

«El Tantra hace de la espontaneidad la primera virtud, la virtud más fundamental».

Una cosa más que dice el Tantra y esto debe ser comprendido minuciosamente, y es que la espontaneidad puede ser de dos tipos: la que viene de la impulsividad, la cual no es muy excepcional, y la de la consciencia, la de la atención consciente que es la que tiene la cualidad de ser excepcional, la cualidad de Buda. ¿Cuál es la diferencia entres ser impulsivo y ser espontáneo? Tienes dos cosas en ti, tu cuerpo y tu mente. La mente está controlada por tu sociedad y el cuerpo por la biología. Tu mente está controlada por la sociedad porque ella puso ideas y pensamientos en tu cabeza, y tu cuerpo está controlado por millones de años de desarrollo biológico. Tanto cuerpo como mente son inconscientes.

Tú eres un observador en medio de ellos. Así que si dejas de escuchar a la mente y a la sociedad, entonces hay una gran posibilidad que puedas empezar a escuchar a tu biología. Por espontaneidad el Tantra quiere dar a entender una espontaneidad plena de consciencia. Así que la primera cosa para ser espontáneo es estar totalmente atento, totalmente consciente. En el momento que estás consciente ya no estás en las trampas de la mente ni en las trampas del cuerpo. La espontaneidad real fluye desde tu interior, desde el cielo, desde el mar. De otro modo puedes cambiar tus maestros, o puedes cambiar del cuerpo a la mente o de la mente al cuerpo.

«Por espontaneidad el Tantra quiere dar a entender una espontaneidad plena de consciencia. Así que la primera cosa para ser espontáneo es estar totalmente atento, totalmente consciente».

El cuerpo está profundamente dormido; seguir al cuerpo sería como seguir a un hombre ciego, y entonces esta ‘espontaneidad’ te dejará en una cuneta. No va a ayudarte. La impulsividad no es espontaneidad. Cierto es que los impulsos tienen cierta espontaneidad, más espontaneidad que la mente, pero no es la cualidad de la que el Tantra quiere impregnarte. Cuando estás bajo la influencia del cuerpo estás bajo la influencia de la química. Si quieres ser realmente libre y salirte de todas las cunetas tienes que volverte testigo tanto de tu cuerpo como de tu mente.

Cuando estás atestiguando, entonces desde ahí surge la espontaneidad, esa es una espontaneidad auténtica, excepcional. La espontaneidad real está repleta de las perfecciones de Buda.

¿Cuáles son esas perfecciones?

Dos: pragyam y karuna (sabiduría y compasión). Estas son las dos perfecciones de Buda. Si estas dos están ahí reflejadas en tu espontaneidad, entonces esta es excepcional. Sabiduría no significa conocimiento. Sabiduría significa conciencia, meditación, silencio, vigilancia, atención. Y desde este silencio, esta atención, fluye la compasión por los seres. El mundo entero es sufrimiento. El día que empieces a disfrutar de tu dicha empezarás a compadecerte y querer a los demás también. Ellos también pueden hacerlo; están parados en la puerta del altar sin entrar en él… corriendo por fuera.

Ellos tienen el tesoro, el mismo que tú has alcanzado; lo están acarreando, pero no lo utilizan porque no están conscientes de él. Cuando una persona se ilumina la totalidad de su ser se llena de compasión hacia todos los seres. Toda la existencia está repleta de su compasión. Ríos de compasión comienzan a fluir de él y a alcanzar a todo el mundo, a hombres, mujeres, animales, pájaros, árboles, ríos, montañas, estrellas. Toda la existencia comienza a compartir su compasión...«

«Cuando una persona se ilumina la totalidad de su ser se llena de compasión hacia todos los seres».