2ª Entrega Cuarto Camino

El Ser Humano Nº 4

Una persona que sigue el Cuarto Camino debe llegar a convertirse en El Humano Nº 4, es decir, un ser humano que ha desarrollado y armonizado sus centros.

Según estas enseñanzas hay 7 tipos de humanos. Los primeros 3 son: El Humano Nº 1: Camino del Fakir, donde se pone el énfasis en el Centro Motor. El Humano Nº2: Camino del Monje, donde se enfatiza el trabajo en el Centro Emocional. El Humano Nº3: El camino del Yogui, aquí se enfatiza el trabajo sobre el Centro Intelectual. En la vida ordinaria encontramos sólo estas tres categorías de seres humanos. Estos seres son todos parciales, ven todo subjetivamente y siempre se pelean los unos con los otros. Vemos hoy la tragedia de los seres humanos mecánicos, parciales, que tratan de entenderse los unos con los otros y llegar a un acuerdo. Cada uno mira el paisaje desde una ventana diferente; uno desde la ventana sur, otra desde la ventana norte, y así las demás.

¿Cómo pueden ponerse de acuerdo?

Cada uno tiene su propia percepción, emplea una sola mente y ve todo diferentemente de los otros. Ahora bien, el desarrollo del Ser Humano, el posible desarrollo interior de que trata toda la enseñanza esotérica, puede iniciarse con un desarrollo adicional de un solo centro. Normalmente cada uno de nosotros y todos los que conocemos pertenecen a la categoría 1, 2 o 3. Hay categorías superiores de humanos, pero los seres no nacen perteneciendo ya a estas categorías superiores. Todos nacen N°1, 2 o 3, y alcanzan categorías superiores normalmente pasando a través de escuelas de enseñanzas esotéricas. Estos son los 3 caminos, pero hay un Cuarto Camino. Un ser humano en el Cuarto Camino, busca alcanzar el nivel del Humano Equilibrado o Humano Nº4.

¿Cuál es una de las características principales de las muchas existentes en el Cuarto Camino?

En el Cuarto Camino el trabajo se hace sobre todos los centros y simultáneamente. Esto es, un ser humano en el Cuarto Camino busca alcanzar el nivel del ‘Ser Humano Equilibrado’ o ‘Humano Nº4’, busca emplear y aprender el modo de controlar no un centro sino tres centros, a saber, el Centro Intelectual, el Centro Emocional y el Centro Instintivo-Motor. El humano N°4 no nace como tal. Es producto de una cultura de escuela. Difiere de los humanos N°1, 2 y 3 por el conocimiento de sí mismo, por la comprensión de su posición y, como podríamos expresarlo técnicamente, por haber adquirido un centro de gravedad permanente. Esto último quiere decir que la idea de adquirir la unidad, la conciencia, un «Yo» permanente, y la voluntad -es decir, la idea de su desarrollo personal- ha llegado a ser para él más importante que cualquiera de sus otros intereses. Debemos agregar a las características del humano N°4, que sus funciones y sus centros están mucho mejor equilibrados.

«Un ser humano en el Cuarto Camino busca alcanzar el nivel del Humano Equilibrado o Humano Nº4».

El humano N°5 es un hombre que ha adquirido la unidad y la conciencia de sí. Es diferente del humano ordinario porque en él ya trabaja uno de los centros superiores y tiene muchas funciones y poderes que un ser humano ordinario, es decir, un humano N°1, 2 ó 3 no tienen.

El N° 6 es un humano que ha adquirido la conciencia objetiva. Otro centro superior trabaja en él. Posee muchas más facultades y poderes nuevos que están más allá de la comprensión del ser ordinario.

El N° 7 es un humano que ha alcanzado todo lo que un ser humano puede alcanzar. Tiene un «Yo» permanente y una voluntad libre. Puede controlar todos los estados de conciencia en sí mismo y ya no puede perder nada de lo que ha adquirido. De acuerdo con otra descripción, él es inmortal dentro de los límites del sistema solar.

Muchas veces la gente se relaciona con el trabajo en el Cuarto Camino a través de imágenes sensoriales exteriores, de tal modo, que se olvidan realmente a qué se refiere el trabajo personal. El trabajo no es un lugar, el trabajo no es una cosa que se puede tocar o manejar, el trabajo no está en Argentina, ni en España, ni en Francia, ni en Inglaterra, ni en los Estados Unidos, ni en lugar alguno en el mundo. El trabajo está en el corazón y en la propia comprensión del practicante, y dondequiera que ese ser humano vaya el trabajo siempre va con él si mantiene la justa actitud hacia él. Sólo los propios esfuerzos de una persona mantienen el trabajo vivo. Sólo si está deseosa de recibirlo entonces el trabajo puede tocar a esa persona y empezar lentamente a transformarla.

«El trabajo está en el corazón y en la propia comprensión del practicante».

Por lo tanto, el trabajo no está en el espacio ni tampoco en el tiempo. Es algo que no comprendemos, que no es ni espacio ni tiempo, ni lugar ni momento, para el cual se inventó una palabra hace mucho tiempo, una palabra que siempre fue mal comprendida llamada eternidad. La idea principal de este sistema es que apenas utilizamos una pequeña parte de nuestros poderes y fuerzas. Por así decirlo, tenemos en nosotros una organización grandísima y finísima sólo que no sabemos cómo usarla.

Utilizando ciertas metáforas podríamos decir que tenemos en nosotros una mansión hermosa llena de bellos muebles, con sauna, solarium, piscina, biblioteca y muchas otras habitaciones, pero vivimos en el sótano y la cocina y no podemos salir de allí. Si alguien nos hablase sobre lo que esta casa tiene escaleras arriba no le creeríamos o nos burlaríamos de ella, o quizás lo llamásemos superstición, o cuentos de hadas, ó fábulas. Haciendo un resumen muy general se podría decir que este sistema puede dividirse en…

  • a. El estudio del mundo sobre ciertos principios, y
  • b. El estudio del ser humano.

El estudio del mundo y el estudio del ser humano incluyen en sí una suerte de lenguaje especial. Se trata de usar palabras corrientes, las mismas palabras que empleamos en la conversación ordinaria, pero les asignamos un significado levemente diferente y más preciso. El estudio del mundo y el estudio del universo se basan en el estudio de algunas leyes fundamentales que son: La Ley del Tres, y La Ley del Siete. Incluido en esto, y necesario desde este punto de vista, está el principio de la escala, principio que no entra en el estudio científico corriente o entra muy poco. El estudio del hombre está estrechamente conectado con la idea de la evolución del hombre, pero ésta deberá entenderse de un modo levemente distinto del corriente.

«La idea principal de este sistema es que apenas utilizamos una pequeña parte de nuestros poderes y fuerzas».

Normalmente la palabra evolución se aplica al Ser humano o a algo más que implique una especie de evolución mecánica, pero desde el punto de vista de este sistema tal evolución no existe; no hablamos en general, sino específicamente del ser humano. La evolución del humano, si es que ocurre, sólo puede darse como resultado del conocimiento y del esfuerzo. Mientras que sólo conozca lo que puede conocer del modo corriente, para él no hay evolución, ni la hubo, ni la habrá jamás. En este sistema el estudio serio comienza con el estudio de la psicología, es decir, con el estudio de uno mismo, porque la psicología no puede estudiarse fuera de uno mismo como ocurre por ejemplo con la astronomía.

El ser humano tiene que estudiarse, comprenderse, conocerse. Básicamente debemos librarnos de la ideas equivocadas acerca de nosotros, y al mismo tiempo encontrar los métodos para estudiarnos. Cuando empezamos a estudiarnos con lo primero que tropezamos es con una palabra que usamos más que cualquier otra y esta palabra es «yo». Decimos «yo hago», «yo estoy sentado», «yo siento», «yo quiero», «yo no quiero», etc. Esta es nuestra principal ilusión pues el principal error que cometemos acerca de nosotros mismos es considerarnos uno solo. Siempre hablamos de nosotros como «yo» y suponemos que nos referimos a la misma cosa todo el tiempo, cuando en realidad estamos divididos en infinidad de «yoes» diferentes.

«La evolución del ser humano sólo puede suceder como resultado del conocimiento y del esfuerzo».

En un momento en que digo ‘yo’ habla una parte de mí, y en otro momento en que digo ‘yo’ habla otro ‘yo’ muy distinto. No sabemos que no tenemos un solo ‘yo’, sino muchos ‘yoes’ diferentes conectados con nuestros sentimientos y deseos, y que no tenemos un ‘yo’ controlador. Estos ‘yoes’ cambian todo el tiempo; uno suprime al otro; uno reemplaza al otro; y toda esta lucha compone nuestra vida interior. Los ‘yoes’ que vemos en nosotros se dividen en varios grupos. Algunos de estos grupos son legítimos, pertenecen a las divisiones correctas del Ser Humano, y algunos de ellos son absolutamente artificiales y creados por el conocimiento insuficiente y por ciertas ideas imaginarias que el Ser Humano tiene acerca de sí mismo.

Para empezar a estudiarse es necesario estudiar los métodos de observación de sí, pero eso, a su vez, debe basarse en cierta comprensión de las divisiones de nuestras funciones…