3ª Entrega Póker de Ases Bienestar

El laberinto hacia la Felicidad

Decía Thich Nhat Hanh:

«A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría».

Una risa cuando es fresca, espontánea, bonita, es tremendamente contagiosa.

Durante el tiempo que trabajé en teatros de revista en Barcelona y por toda la geografía española, fui testigo durante infinidad de veladas de lo que puede ocasionar una risa sincera, una carcajada espontánea. Cada vez que salíamos a hacer un sketch cómico buscábamos entre el público a una persona con la risa fácil, contagiosa, para “meternos” amigablemente con ella. En muchos casos su risa lograba un clima festivo de forma mucho más directa que lo que podían lograr los diálogos y nuestra actuación.

Resultado de imagen de gente riendo a carcajadas

Uno no debería estar esperando a que las circunstancias sean las adecuadas para sentirse feliz porque igual esas “circunstancias especiales” no aparecen nunca, y si en un momento dado se dan, es posible que la ansiedad y el miedo a perder esa oportunidad no nos permitan disfrutar del momento como deberíamos. Así que muy bien podría decirse, que la felicidad es casi una decisión personal. John Locke (1632 – 1704) filósofo y físico inglés decía:

«Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias».

Que duda cabe que las circunstancias externas favorables pueden ayudar para tener un buen pasar y proporcionar en alguna medida una cierta felicidad, pero a nivel último será la predisposición de la persona lo que hará que ese bienestar sea perdurable en el tiempo. Por ejemplo; sería ridículo negar la importancia del dinero viviendo como vivimos en una sociedad donde la moneda de cambio es precisamente el dinero ¿no? Un gran amigo decía: «Ya sé que el dinero no trae la felicidad, pero que querés que te diga, la imita bastante bien…»

Cuando alguien le argumentaba que estaba equivocado, que el dinero no le proporcionaría la felicidad y que la felicidad la traían las pequeñas cosas cotidianas, él sacaba a relucir una frase de Groucho Marx, el célebre actor estadounidense (1890-1977) y decía esto:

«Tenés razón…, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…»

Jules Renard (1864-1910), escritor y dramaturgo francés decía al respecto:

«Si el dinero no te da la felicidad, devuélvelo».

Por su parte Benjamín Franklin decía:

«Si quieres saber el valor del dinero, intenta pedirlo prestado».

Me parece importante ‘arrancar’ con un poquito de buen humor antes de comenzar con los motivos que no permitían el acceso a la felicidad, por esto me he permitido la libertad de intentar adornar esta sesión con algunas frases que he rescatado de personajes célebres, las cuales algunas de ellas– me parecieron graciosas: Mi maestro Antonio Asín -del cual hablaré más tarde- decía que…“Era mucho más difícil hacer reír que hacer llorar, ya que para hacer llorar bastaba con pegarle una patada en la canilla a alguien…”

No es que la risa necesariamente te vaya a traer la felicidad, pero puede ayudar. Todos habremos escuchado también aquello de que para “atrapar” la felicidad es necesario “encontrar nuestra media naranja”. Yo intentarlo lo he intentado, las cosas como son… Honestamente me pasé más de 30 años intentándolo con no recuerdo cuantas parejas diferentes, eso sí, sin demasiado éxito la verdad… Pues bien Oscar Wilde (1854-1900), dramaturgo y novelista irlandés decía esto:

«Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer siempre y cuando no la ame».

Reconozco que yo no seguía su consejo… las amé a todas, y también es verdad que no todo fueron dolores de cabeza, también hubo momentos hermosos. Mira lo que decía Jules Renard al respecto:

«Hay momentos de felicidad en los que todo va bien. No te asustes, no duran».

Otra cosa lamentable -pero real- es que andar por el mundo “muy feliz” puede despertar la envidia del prójimo y acarrear problemas. Allá por el 2000 era propietario de un “After Hours” en Tenerife. Una noche -o ya de día… no me acuerdo- uno de mis clientes y compadres llevaba un “vacilón” de esos de época. Yo no pude menos que sonreírme al verlo y le dije:

  • “Hoy si que te veo a gusto colega…”, a lo que me contestó.
  • “Pssshhh… pues que no se me note mucho, porque como ‘la parienta’ me vea muy a gustito va a pensar ¿Que le pasa a este cabrón que está tan contento?

Luego de profundizar un poco en el Cuarto Camino y su teoría de los “Yoes” pude comprender lo que pasaba: El hombre se sacaba el traje de “feliz” cuando salía de ahí, y se ponía el de “marido” para volver a casa. Alejandro Casona (1903-1965) dramaturgo español decía:

«Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados».

Desde luego lo del drama se le daba muy bien al hombre. Me gusta más esta otra que para variar de Jules Renard –me encanta este tío- también dramaturgo y escritor como ya había mencionado, pero francés:

«Cuando se es feliz queda mucho por hacer. Por ejemplo… consolar a los demás».

«Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales cada hombre tiene singular vocación»… esto es lo que decía José Ortega y Gasset (filósofo y ensayista español 1883 – 1955) que sostenía que la felicidad sucede cuando coinciden lo que él llamaba “vida proyectada”, que es aquello que hemos deseado o soñado ser, con ‘nuestra vida efectiva’ que sería lo que somos en realidad. Este filosofo (Ortega y Gasset) también expresa en otra frase

«El que no pueda lo que quiere, que quiera lo que pueda».

Es decir si te falló la proyección o el logro de ella, apañate con lo que tienes. Sea lo que sea que te toque vivir, vívelo de la mejor manera posible. Básicamente… si quieres tener un sueño o una proyección tenla, pero no te olvides de ir disfrutando por el camino. Gautama Siddharta decía:

«No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino».

Según la filosofía budista todos formamos parte de la misma esencia -Shunyata- algo que confirma últimamente la ciencia con algo a lo que llaman “El Campo Unificado”. Como tengo un poquito más de conocimiento de la filosofía budista que de la física cuántica lo enfocaré desde la primer perspectiva: Llamamos Shunyata a esa base de la cual es emanada toda apariencia fenoménica incluido por supuesto lo seres humanos. O sea… venimos todos de esa base o fuente, vamos reencarnado, naciendo y muriendo incontables veces hasta llegar a la Iluminación o despertar final en el cual nos fundiremos nuevamente con esa fuente o base…

Repito el concepto:

Según la filosofía budista todos partimos o somos emanados de esa base a la que denominan Shunyata. Renacemos y nos esforzamos de mil formas distintas por cientos, miles, quizás millones de vidas, siglos, eones, para alcanzar la iluminación definitiva y fundirnos nuevamente con Shunyata…

Ahora bien, me pregunto:

¿Cual sería el sentido de todo esto si no somos capaces de disfrutar del ‘viaje’?

Porque si uno no es capaz de ir disfrutando del camino sería como salir a dar la vuelta al mundo esperando exclusivamente el momento de regresar al puerto del que zarpamos para hacernos la ‘foto’… ¿No les parece? Así que como en el fondo y la forma se trata de ir disfrutando de lo que tenemos a mano, les invito cordialmente en esta sesión a que hagamos un pequeño ‘viaje’ de investigación hacia los traumas, neurosis, patrones negativos, emociones conflictivas, actitudes condicionantes, personalidad, educación, realidad social, etc. que causan que no podamos disfrutar… ¡perdón!- que no me han dejado disfrutar plenamente de este hermoso viaje que es la vida, y tratar de descifrar las formas y modos en que se pueden -y he podido- erradicar y trasmutar esos conflictos para poder disfrutar con un poco más de libertad y buen humor lo que queda por vivir.

De este proceso ha surgido “El Póquer de Ases del Bienestar”.