2ª Entrega Poker de Ases del Bienestar

El Laberinto Hacia la Felicidad

Si hablamos de esforzarse en la búsqueda de la felicidad, creo sinceramente haber hecho méritos suficientes para tener algo que comentar al respecto…

Debido a la incipiente curiosidad que me ha acompañado toda mi existencia, me ha resultado complicado, por no decir imposible, dedicarme exclusivamente a una única actividad laboral. Además siendo honesto diría que esa curiosidad ha sido tremendamente bipolar. Sería aburridísimo ponerme a explicarles aquí la diversidad de trabajos que he realizado a lo largo de mi bastante azarosa vida, pero ya que mencionaba lo de bipolar les daré algunos ejemplos…

Mi primer oficio fue de chatarrero. Corría el año 1972, y mientras estudiaba cuarto de bachiller en Bahía Blanca, mi ciudad natal en Argentina, ayudaba a un amigo a limpiar la fábrica metalúrgica de un tío suyo de los restos de metales esparcidos por ahí. A los dos años de esto estaba trabajando de vendedor en una famosa sastrería, y de tanto en tanto ejercía de modelo de pasarela; también si mal no recuerdo llegué a hacer cuatro publicidades para tv.; tenia por aquel entonces 18 años. Al marcharme a Europa a la edad de 20 años ya me había desempeñado en 8 o 9 trabajos diferentes.

«El hombre es el hombre y sus circunstancias».

Les cuento esto porque un día reflexionando ante la habitual pregunta que solían hacerme de ¿A que te dedicás vos?…, me di cuenta que había estado dando un montón de respuestas diferentes para tal cuestión, lógicamente en relación a la actividad que desempeñaba en esos momentos. Esos trabajos o profesiones iban variando dependiendo de las circunstancias en que me encontraba rememorando la célebre frase de que «El Hombre es el hombre y sus circunstancias».

Comprendí, que si bien las respuestas que daba encerraban un gran cúmulo de verdad no eran completamente ciertas ya que en definitiva aquellas actividades que desempeñaba no dejaban de ser eventuales o circunstanciales. Fue entonces cuando llegué a la conclusión que a lo que realmente me había estado dedicando toda mi vida era ‘a buscar la felicidad’. Este había sido sencilla, absoluta y definitivamente, mi verdadero y único objetivo durante toda mi vida; eso si… casi de forma inconsciente y disfrazado de un sin fin de actitudes, actividades, proyectos, parejas, viajes, ideales y demás; pero sin duda alguna, el verdadero objetivo y significado de mi vida había sido y era, la búsqueda de la tan ansiada felicidad.

Creo que el problema de base en el que me encontraba es que en nuestra cultura nos inculcan desde pequeños que tenemos que hacer algo, que tenemos que lograr algo para ser felices, con lo cual de alguna manera el objetivo se pone en el futuro, y no solo eso, en muchos casos ni siquiera depende de nosotros, con lo cual no solo se pone en el futuro sino fuera. Uno va a ser feliz una vez que se gradue, termine la carrera, o cuando encuentre la pareja idónea, o el trabajo adecuado, cuando tu equipo salga campeón, cuando los niños traigan buenas notas, o se hagan mayores e independientes, cuando te ilumines, bla, bla, bla…

La lista se podría hacer interminable dependiendo siempre de las diversas circunstancias. Dependiendo de lo que haya proyectado uno para el futuro como motivo de felicidad, las circunstancias variarán. Lo que también es una absoluta verdad es que a pesar de la enorme diversidad existente en este planeta de religiones, razas, culturas, costumbres, tradiciones, creencias y demás, esta búsqueda, la búsqueda de la felicidad y el deseo de encontrarla, es algo que nos une intrínsecamente a todos los seres.

«Sin duda alguna, el verdadero objetivo y significado de mi vida había sido y era, la búsqueda de la tan ansiada felicidad».

Cuando digo que la felicidad es el objetivo que une a todos los seres también estoy incluyendo por descontado a los animales; la gran diferencia es que a los animales aparte de dárseles la vida se les ha dado el repertorio de actitudes en el que van a desarrollar su vida. Quiero decir que sin tener necesidad de ‘pensar’ en lo que deben hacer, sus instintos naturales indefectiblemente les indican que es lo que tienen que hacer y que es lo que tienen que evitar. En sus vidas nunca ha habido eso tan conocido como ‘vacío existencial’ o ‘crisis existencial’. Saben lo que son y están conformes con ello.

No conozco ningún animal que desee ser otra cosa que lo que es, con la excepción eso sí de algunas películas como “Babe el Cerdito Valiente” donde se puede ver a un pato que pretende ser un gallo. Sabe que los dueños de la granja asan los patos al horno e intenta evitarlo, eso si… cacarea fatal; o el mismo Babe que añora ser perro pastor y además termina ganando un premio como tal. Por lo demás los únicos animales que no tienen una actividad exclusivamente derivada de sus instintos son aquellos entrenados por el hombre.

«No conozco ningún animal que desee ser otra cosa que lo que es, con la excepción eso sí de algunas películas como “Babe el Cerdito Valiente”».

Muy por el contrario, el ser humano desde los primeros años de su vida comienza a pensar o proyectar lo que será; es un animal que ha perdido sus instintos o que conserva de ellos una pequeña parte incapaz de dictarle un plan de comportamiento, con lo cual se encuentra forzado a pensar en lo que ‘ha de ser’. Una flor, por ejemplo una rosa, está sana porque simplemente vive su realidad. Esto es igual para el resto de la existencia a excepción del ser humano. Sólo los humanos tenemos ideales y deberes, ya que se nos inculca desde pequeños que «deberíamos ser esto, aquello y lo otro».

esto hace que de alguna manera nos fragmentemos, que perdamos contacto con lo que somos en el esfuerzo de lo que deberíamos ser, y sinceramente… ‘deber’ y ‘ser’ no se llevan demasiado bien. Pensar esto: Generalmente decimos este señor ‘es’ médico, o ‘es’ ingeniero, o ‘es’ imbécil, que también los hay… claro, pero no decimos esta persona ejerce de médico, ingeniero o imbécil; decimos ES…, y esto sucede posiblemente porque no tenemos muy claro que es exactamente ‘ser humano’, y la verdad queridos lectores, es muy, muy, pero que MUY difícil tener una vida plena y feliz, si uno no sabe ni si quiera quien o que es.

«Maestro ¿Quién es Dios?, le preguntó el discípulo a Confucio, y el maestro respondió… ¿Y tu?, ¿Quién eres tu?, y después agregó… Si ni siquiera sabes quién eres realmente, como pretendes conocer a tu Creador».

Una cosa que he aprendido, como dicen en España ‘a base de hostias’, es que es necesario hacer las paces con uno mismo, porque al fin y al cabo con quien te va tocar estar el resto de tu vida es con vos mismo. Parejas, amantes, trabajos, familia, circunstancias, van y vienen, pero quien estará siempre presente mientras dure tu vida eres tú, con lo cual parece una buena idea aceptarte y tener una buena relación contigo mismo. Para poder aceptarte profunda y plenamente es fundamental conocerte, perdonarte, “bajar el listón”, no vivir de las expectativas, acoplarte al presente, y sobre todo echarle mucho, pero que mucho humor a la vida. Decía un amigo mío:

«Si aprendés a reírte de vos mismo, vas a tener joda (diversión) para toda la vida».

Una cosa es darse cuenta que uno ha hecho el idiota y otra muy distinta sentirse un idiota. A mi no me ha quedado más remedio que aprender esto, porque son tan incontables las veces que me he equivocado, que menos mal que he aprendido a reírme de mi mismo porque si no ya no estaría posiblemente aquí. Hace más de treinta años atravesaba unas de mis tantas crisis existenciales y mi amigo Nacho después de escuchar mis quejas se quedó mirándome y me dijo: “Edgardo tenés que aprender a elegir como sentirte”.

Un consejo que se me quedó grabado… Aprender a elegir como sentirse, a elegir el buen humor y la alegría en lugar de la queja y el victimismo, es una de las claves para una vida más sana y placentera. Así que hay que aprender a reírse, a estar alegres, a trasmutar los estados de humor negativos, condicionantes, y para esto la risa es una herramienta maravillosa. Decía un maravilloso maestro vietnamita de nombre Thich Nhat Hanh:

«A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría».

Una risa cuando es fresca, espontánea, bonita, puede ser tremendamente contagiosa…