1ª Entrega Castaneda

Introducción

En 1960 Carlos Castaneda era un estudiante graduado en antropología en la Universidad de California (UCLA). Estando en Arizona investigando las propiedades medicinales de las plantas conoció a un Indígena Yaqui que estuvo de acuerdo en ayudarle.

El joven investigador de campo ofreció cinco dólares la hora por los servicios de Don Juan Matus. El viejo campesino en huaraches no aceptó el dinero, era un brujo sin igual, un nagual… Sin embargo en pago a sus servicios Don Juan le pidió algo realmente curioso… algo realmente diferente:

La total y completa atención de Castaneda.

El sorprendente libro que nació de este encuentro, “Las Enseñanzas de Don Juan; Un Modo Yaqui de Conocimiento”, se convirtió instantáneamente en un clásico volando totalmente las bisagras de las puertas de la percepción y electrificando a una generación entera. Desde entonces continuó sumando jornadas a su experiencia con elucidaciones magistrales de realidades no ordinarias que erosionan al Ser. Un titulo clarificador para este trabajo podría ser el intento de ‘Desaparición de Carlos Castaneda’. “Necesitamos encontrar una nueva palabra para brujería -dice él- es demasiado obscura. La asociamos con absurdos medievales, con rituales, con el mal. Me gusta mucho más ‘guerrerismo’ o ‘navegación’. Eso es lo que los brujos hacen: Navegan”.

«El viejo campesino en huaraches no aceptó el dinero, era un brujo sin igual, un nagual, pero le pidió algo diferente: La total atención de Castaneda».

Una definición funcional de brujería sería: ‘Percibir energía directamente’. Los brujos decían que la esencia del universo se parece a una matriz de energía atravesada por hebras incandescentes de conciencia –conciencia verdadera-. Esas hebras forman trenzas conteniendo mundos completos, cada uno tan real como el nuestro que es solamente uno entre una infinidad. Los brujos llaman al mundo que conocemos la “banda humana” o “la primera atención”. También “vieron” que la esencia de la forma humana no era meramente una amalgama simiesca de piel y huesos, sino una bola de luminosidad en forma de huevo capaz de viajar a lo largo de esas hebras incandescentes hacia otros mundos. Entonces…

¿Que es lo que ha detenido o bloqueado a esa maravillosa esencia?

La idea de los brujos es que estamos sepultados por nuestra educación social, engañados con la percepción del mundo como un lugar de objetos sólidos y finalidades u objetivos a alcanzar. Caminamos hacia nuestras tumbas negando que somos seres mágicos; nuestra prioridad es servir al ego en vez de al espíritu. Y antes de que nos demos cuenta la batalla ha terminado… morimos miserablemente encadenados a la ignorancia. Don Juan Matus le hizo una intrigante proposición:

  • ¿Que pasaría si Castaneda ‘re-ordenara’ o re organizara su vida?
  • ¿Que pasaría si liberara la energía involucrada rutinariamente en las agresiones del cortejo y el apareamiento?
  • ¿Que pasaría si redujera su importancia personal y se retirara de la defensa, mantenimiento y presentación del ego; si cesara de preocuparse por ser querido, reconocido o admirado?
  • ¿Ganaría la suficiente energía para ver una grieta en ese mundo aparentemente sólido, material? y si lo hiciera,
  • ¿Podría atravesar esa grieta para acceder a otros planos?

El viejo indio lo había enganchado completamente en el “intento” del mundo de los brujos.

«La esencia del universo se parece a una matriz de energía atravesada por hebras incandescentes de conciencia, de conciencia verdadera»

Hasta aquí lo que sería un introducción positiva de Castaneda y sus libros, pero también resulta fácil hoy día encontrar detractores que le han catalogado de fraude literario alegando que don Juan nunca existió y que sus relatos son mera fantasía. Basada en esta visión -podríamos llamarla negativa de su obra- he rescatado este comentario:

El universo mágico de Castaneda tuvo bien poco de estudio antropológico académico y sí mucho de fenómeno social y cultural. La fortuna de Castaneda es que tuvo la visión de escribir su obra en el contexto de la contracultura y la revolución de las drogas de finales de los 60, que atrajo a muchas personas que desengañadas con el mundo real estaban dispuestas a explorar nuevos horizontes más allá del puro materialismo y la existencia cotidiana. Castaneda sin duda aprovechó el momento y lanzó sus mensajes de rebeldía y de huida hacia realidades mágicas que no son accesibles desde la mentalidad racional y el “yo” convencional que él tanto detestaba, superando el marco estrictamente chamanístico para plantear cuestiones filosóficas o metafísicas de diversa índole.

Hasta qué punto él creyó en sus historias mágicas y se imbuyó profundamente de la filosofía de su propia creación (Don Juan), quizá no lo sepamos nunca. Podríamos decir que este es el mito de Carlos Castaneda dentro del mito de Don Juan. Así, para muchos, Castaneda siempre fue un farsante y un estafador, un hombre de perfil oscuro que sólo trató de aprovecharse de la gente. Pero dejando aparte sus licencias literarias y su visión comercial, lo que no podemos negar es que con su poca o mucha erudición presentó al gran público una vía de conocimiento que no es nada fantasiosa y que resulta ciertamente incómoda para el actual paradigma científico: la exploración del mundo interior del ser humano a través de las sustancias enteógenas -1- y las prácticas chamanísticas, lo cual inevitablemente conduce a territorios que están más allá de la realidad material que nos rodea.

En efecto, frente a las opiniones oficiales de que esas otras realidades no existen y que sólo son fruto de las fantasías o las alucinaciones (o incluso del fraude), se alza la visión de muchos investigadores serios que han experimentado personalmente dichos viajes a otros mundos paralelos tras ingerir esas sustancias, sobre todo la famosa ayahuasca, pócima ancestral de los chamanes de buena parte de Sudamérica. Sólo como referencia, cabe citar al popular autor alternativo Graham Hancock que ha tomado ayahuasca varias veces y ha descrito con detalle sus experiencias con extrañas entidades de todo tipo en un entorno que parecía ser tan real como el universo físico que percibimos normalmente con los sentidos.

En fin, este es un empeño en que otros investigadores de perfil académico, pero de mente abierta –como Terence McKenna o Jeremy Narby– han dejado huella, aunque todavía sigan siendo vistos como heterodoxos en muchos aspectos por el estamento académico. Desde este punto de vista, creo que vale la pena reivindicar a Castaneda, aun con toda la reprobación que podamos hacerle, porque su ficción ha abierto las puertas del pensamiento a muchas personas que han comprendido que detrás de los conjuros, los rituales y la magia hay un sustrato científico que todavía está por explorar en su mayor parte’.

¿Como saber cual de las dos es cierta? ¿Es Castaneda un farsante o un incomprendido?

Personalmente la intención que tengo en esta web como se podrá apreciar en el futuro, no es enfocarme exclusivamente en una visión específica, sino intentar crear mi propio puzzle sobre lo que he ido viendo y experimentando no solo en mi estudio sino en mi práctica personal. Dentro de mi poco o mucho (dependerá del juicio de cada quien) conocimiento sobre la visión profunda del mundo y la realidad humana, Castaneda aporta una serie de ‘piezas’ que hacen que mi puzzle personal adquiera mejor perspectiva y colorido. Eso al fin y al cabo es la intención principal de esta web. Por esto me he tomado el trabajo de hacer una reseña personal de su obra. Espero que os guste a aquellos que no han tenido contacto con sus libros, y para aquellos que hayan disfrutado de ella en el pasado les sirva de recordatorio.

Notas:

1. Un enteógeno es una sustancia vegetal, o un preparado de sustancias vegetales con propiedades psicotrópicas que cuando se ingiere provoca un estado modificado de conciencia.